La sucesión de Mas

Artur Mas explicó a su partido que no cree que él deba ser el candidato a la Generalitat, pero no lo descartó. En el PDECat quisieron entender que el expresident trata de impedir unas primarias entre dos bandos enfrentados.

 Author Img DIRECTORA ADJUNTA
15/01/2017 00:44 | Actualizado a 15/01/2017 03:48

Las palabras de Artur Mas quedaron flotando en la sala. Más tarde vendrían las especulaciones sobre lo que quiso decir realmente el expresident con su intervención en el comité nacional del pasado lunes. A juicio de algunos de los presentes, Mas no dijo ni que sí ni que no. Respaldó la decisión de Carles Puigdemont de no ser el candidato del PDECat a las próximas elecciones catalanas y añadió que creía que él tampoco debía serlo, salvo que las circunstancias lo requirieran. Y la cuestión es inevitable: ¿cuáles podrían ser esas circunstancias?

Las interpretaciones en el partido sobre las verdaderas intenciones del expresident son diversas. Muy pocos creen que Mas esté considerando de verdad presentarse a las elecciones. Eso supondría un evidente paso atrás respecto al congreso de la refundación. Aunque Mas continúa al frente del partido, en aquel cónclave se consignó el discurso de la ruptura con el pasado de tal forma que afectó al propio expresident, que tuvo dificultades para imponer su fórmula de dirección. Incluso su candidato a presidir el consejo nacional, máximo órgano entre congresos, fue derrotado en primarias. Si Mas decidiera optar de nuevo a la presidencia de la Generalitat, asestaría un golpe mortal a la frágil refundación que él mismo impulsó y cuya consolidación está resultando muy ardua.

Puigdemont y Mas, flanqueados por Munté y Pascal, en la reunión del partido del lunes pasadoPuigdemont y Mas, flanqueados por Munté y Pascal, en la reunión del partido del lunes pasado (ACN)

Otros en el nuevo PDECat interpretan sus palabras con un matiz diferente. Al dejar la puerta abierta a repetir, Mas habría edificado un dique de contención para evitar que las batallas intestinas se desaten antes de tiempo. Aquel congreso abrió agrios enfrentamientos personales y profundas divisiones sobre la estrategia que seguir que no han cicatrizado ni mucho menos y que amenazan con resurgir en el momento clave de abordar la sucesión. Así, atribuyen a Mas una intención clara de evitar unas primarias en las que se enfrenten representantes de los bandos opuestos en el partido, el que impulsó la candidatura fallida de Jordi Turull a la secretaría general (apoyado inicialmente por Mas) y el sector que, de hecho, impidió su ascenso, entre quienes figura destacado el conseller Josep Rull, anterior coordinador general de CDC. Según esta versión, Mas querría evitar el choque entre candidatos afines a esos dos dirigentes.

Por último, en el PDECat también hay quien cree que Mas quiere tutelar la sucesión. Aunque no de forma tan descarada como en su día lo hizo Jordi Pujol con él. Entre las personas que Mas valora para dirigir la nueva Convergència figuran Neus Munté y Santi Vila, pero nadie podría apostar a un simple dedazo. La mayoría cree que Mas esperará a ver cómo evolucionan los acontecimientos y qué aspirantes se manejan mejor de aquí a las elecciones, que en el PDECat dan por seguras para septiembre. De hecho, Mas apostó por Turull como secretario general, pero abandonó la idea al comprobar que tendría una fuerte oposición en el partido. Munté aparece como defensora a ultranza de la actual hoja de ruta independentista, que incluye la desobediencia al Tribunal Constitucional, mientras que Vila abandera planteamientos más moderados. Pero en un escenario de desenlace del proceso como es el de las elecciones, algunos consideran que podrían ser perfiles complementarios.

De hecho, el candidato del PDECat, sea cual sea, deberá elegirse para una etapa diferente, la del posproceso. Puigdemont mantendrá el pulso con el Gobierno del PP y ese enfrentamiento alcanzará su clímax entre mayo y junio, con la convocatoria del referéndum. El resultado de ese choque marcará el discurso que deberá ejercer el próximo candidato. Y en el PDECat cada vez están más convencidos de que deberá ser alguien capaz de argumentar que, después de las alianzas con Esquerra e incluso con la CUP, será preciso fijar de nuevo la atención en lo que ­Pujol llamaba “el modelo de país” y ­dejar para más adelante la aspiración de crear un nuevo estado, aunque sin dejar de ser creíble como independentista de pura cepa. ¿Quién reunirá tales cuali­dades?