Desinfección moderada

18/12/2017 03:16 | Actualizado a 18/12/2017 03:16

Cuando se hace la lista de lo que ha sido el proceso, muchos olvidan que, por encima de otros factores, ha sido una respuesta organizada de una parte grande de la sociedad, que se siente agravada y humillada de manera estructural por el mismo Estado que mantiene con sus impuestos y que debería respetarla y defender sus intereses. Si no se tiene en cuenta el agravio (materialmente documentado por entidades tan poco sospechosas de independentistas como el Cercle d’Economia y Foment del Treball) y la humillación, no se puede entender nada. Para muchos catalanes, el Estado español es un Estado en contra. Después del 1 de octubre, todo lo sucedido ha aumentado este sentimiento, compartido por dos millones de personas, por lo menos.

La campaña que se cierra mañana tiene esta realidad como telón de fondo. La estrategia del PP y de Cs es negar el agravio y profundizar en la humillación. En este sentido, Sáenz de Santamaría ha dejado claro que no hay separación de poderes en España, cuando ha atribuido a Rajoy que JxCat y ERC estén “descabezados”. Y Arrimadas ha declarado que es la hora “de la gente normal”, como si los independentistas fueran marcianos.

En cambio, en teoría, la estrategia del PSC era otra muy distinta, a pesar de haber apoyado el artículo 155: admitir una parte de los agravios con la boca pequeña y evitar continuar con la humillación. ­Iceta ha hablado de reconciliación, diálogo y concordia, con la voluntad explícita de atraer a votantes nacionalistas despistados o desengañados.

Pero, en pocas horas, el pescado que vendía el candidato socialista ha empezado a oler mal. Primero: desde la dirección del PSOE le han obligado a rectificar sobre la posibilidad de indultar a los políticos y líderes asociativos soberanistas encarcelados, un gesto triste que da la dimensión exacta del margen de autonomía que tendrá si llega a president. Segundo: Borrell ha reventado el tono constructivo de Iceta con llamamientos a “desinfectar” el país y los medios. ¿Dónde se ha ido la supuesta mode­ración socialista? A la hora de la verdad, el PSC no se puede librar de los que quieren mantener el agravio y la humillación. La mímica de Espadaler y otros ha sido un teatro efímero. Las abuelas convergentes que Iceta quería seducir han huido volando cuando los zombis del jacobinismo rancio han subido al­ escenario.

La presencia del fracasado tránsfuga Manuel Valls como estrella invitada y transversal del unionismo es una metáfora que ilumina las impotencias del bloque del 155: el oportunismo armado de Rajoy no resolverá –pase lo que pase el próximo jueves– lo que llaman “problema catalán”.