Podemos y el nacionalismo

Hasta los últimos sondeos en Catalunya y Euskadi, Podemos sólo era un problema para los partidos estatales

Artículos | 01/01/2015 - 00:00h


Florencio Domínguez
Bilbao


Podemos tuvo un éxito imprevisto en las elecciones europeas, pero las previsiones que ofrecen los sondeos que se han hecho con posterioridad van a dejar pequeños aquellos resultados. Uno de los datos sorprendentes que anuncian las encuestas es que Podemos acaba con la singularidad del modelo electoral de Catalunya y el País Vasco, determinada por el predominio nacionalista tradicional en las votaciones autonómicas.

La aparición del partido de Pablo Iglesias rompe con ese esquema al entrar en el mercado electoral captando votos de todos los espacios ideológicos, incluido también el nacionalista. En el País Vasco el fenómeno es quizás más espectacular que en Catalunya, según el Euskobarómetro que situaba a Podemos prácticamente igualado al PNV en intención de voto directa y se hacía con una importante porción de los apoyos que antes iban a la izquierda abertzale. En esta época de malestar social, Podemos se presenta como el catalizador más eficaz del voto cabreado. Hace años, en Euskadi, ese voto iba a Batasuna. Ahora Iglesias lo capta en toda España.

Podemos no es una formación nacionalista, aunque mantenga cierta ambigüedad sobre algunos elementos del discurso soberanista como las apelaciones al derecho a decidir. Por eso llama la atención que se lleve un porcentaje significativo de votos nacionalistas: en Euskadi un 30% de los que dicen que van a votar a Podemos se proclaman nacionalistas vascos. Eso explica el descalabro que se anuncia para EH Bildu que pasaría de los 21 escaños actuales a los 13 o 14.

Hasta las últimas encuestas, Podemos era visto como un problema para los partidos de ámbito estatal porque pugnaba por los electorados del PP, el PSOE o IU, pero tras la difusión de los sondeos más recientes se presenta también como un problema para los nacionalistas tanto los catalanes como los vascos. Unos y otros han comenzado a exigirle al partido de Iglesias que se pronuncie sobre todos aquellos asuntos que componen la agenda de la "cuestión nacional", empezando por la autodeterminación o el derecho a decidir. Con estos requerimientos confían en poner de manifiesto, precisamente, que Podemos no es nacionalista.

Además de la capacidad para obtener votos en todos los caladeros, otra de las claves del éxito de Podemos es el alto apoyo que obtiene entre el electorado joven, entre los que votan por primera vez y los menores de 35 años. Nada menos que un tercio de esos votantes expresa su intención de apoyar al partido de Iglesias que, además, también recibe cuotas significativas de votos entre los de más edad.

Dicho todo lo anterior, hay que dejar constancia de un lugar común: las encuestas, con sus aciertos o sus fallos, son sólo la fotografía política del momento en que se realizan, aunque por las pasiones que despiertan, sobre todo entre los que las critican, es evidente que se les da mucha credibilidad.