“America first”

03/06/2017 00:52 | Actualizado a 03/06/2017 03:14

Hay un gobernante de amplio volumen corpóreo, coche de millón y medio de euros, pelo color oro y otras cualidades que le distinguen que estos últimos días fue noticia mundial. Si merece alguna definición política, creo que sería la de nacionalista; nacionalista acérrimo; tan acérrimo que, si mira más allá de su país, sólo ve adversarios; si mira hacia el interior, ve invasores y se podría decir que todo su entendimiento del mundo se basa en un único principio: “America first”. A lograr ese objetivo dedica sus esfuerzos, su imaginación y su poder. Nadie puede prever si la historia ensalzará su patriotismo o lo condenará por soberbio.

Hoy por hoy, sorprende el giro que quiere dar a un país que durante el último siglo ha sido ejemplo de modernidad, motor económico, centro de creatividad, foco cultural y modelo de integración. Su nacionalismo se manifiesta cuando todo eso está en decadencia.

Lo primero que hizo, aunque fuese por razones técnicas, fue suspender la web en idioma español de la Casa Blanca, aunque se matizó políticamente que era para reformarla. Su ideal confesado es que en Estados Unidos sólo se hable inglés.

Entiende que los males de su nación no son los propios del desgaste, sino consecuencia de la política de otros gobiernos y otras sociedades extranjeras movidas por una especie de “americanofobia”.

En su relación con el exterior, ha comenzado a desmontar todos los acuerdos económicos multilaterales. Con los demás, sólo acepta una relación bilateral, de nación a nación.

Rechaza también los pactos históricos firmados por gobiernos anteriores con otros gobiernos porque piensa que actúan como un corsé que impide el crecimiento de su país.

Donald TrumpDonald Trump (Reuters)

Lamenta que sus contribuyentes paguen los beneficios y el bienestar de otros. Piensa que hay que terminar con esa perversión de que los demás países crezcan a costa del suyo.

En consecuencia, también está harto de que los recursos de Estados Unidos se utilicen para la defensa de otros estados. Todos ellos, especialmente los aliados, le deben ingentes cantidades de dinero.

Mira con recelo los productos extranjeros que se venden en su territorio y está dispuesto a ponerles grandes aranceles para beneficiar a la producción nacional.

La mayor parte de las reuniones multinacionales en las que participa terminan en conflicto, porque considera que no se comprenden sus singularidades y que todo el mundo quiere seguir aprovechándose económicamente de EE.UU.

Así como China tiene un gran proyecto para liderar la globalización, y por eso gana en los mercados mundiales, él hace la política contraria, que es la de crear fronteras y levantar muros.

Considera que la recuperación de la gloria de Estados Unidos requiere rehacer su identidad nacional y sus valores tradicionales.

Y, naturalmente, ve la justicia como uno de los grandes obstáculos, por no decir la gran enemiga, para el desarrollo de sus ideales, porque algunos jueces los han vetado por ser contrarios a las leyes vigentes y a la Constitución.

NOTA. Cualquier parecido con alguna situación española es producto de la imaginación o pura casualidad.