Torra en la Moncloa

07/07/2018 00:44 | Actualizado a 07/07/2018 03:41

Este próximo lunes 9 de julio el décimo presidente de la Generalitat de Catalunya moderna, Quim Torra, visitará al presidente Pedro Sánchez en la Moncloa y lo hará, quieran o no los independentistas catalanes más conspicuos, en su calidad de representante ordinario del Estado en Catalunya, tal como lo hiciera, en clave vasca, el lehendakari para presentar las cuestiones “autonómicas” que preocupan a los vascos.

La visita de Torra debería ser un hecho normal como lo fueron las entrevistas a los presidentes del Gobierno de presidentes de la Generalitat desde Josep Tarradellas, pero esta vez la visita viene precedida de una serie de encontronazos, desplantes y circunstancias que la hacen distinta. Torra ha tratado de evitar ser calificado de traidor por los independentistas diciendo ante el propio Parlament de Catalunya el pasado jueves que lo que lo mueve a ir a la Moncloa es hacer avanzar el derecho a la autodeterminación de Catalunya, la situación de los presos y los fugitivos en el extranjero y la recuperación de leyes catalanas suspendidas por el Tribunal Constitucional sin hacer mención de temas de gobernanza normal.

Es positivo que el Gobierno del PSOE y la Generalitat empiecen a dialogar, pero mal empezamos cuando desde la plaza Sant Jaume se pretende incidir en un ­derecho a la autodeterminación que las propias Na­ciones Unidas sólo reconocen para los pueblos en si­tuación colonial y las situaciones en que se violan los derecho humanos y que, en todo caso, no tiene cabida en la Constitución española ni en las constituciones ­europeas.

Además, y por si esto fuera poco, el president Torra irá a la Moncloa tras haber apoyado en el Parlament este 5 de julio la moción de la CUP que reitera la ilegal declaración de ruptura del 9 de noviembre del 2015 pese a que los letrados del Parlament habían recomendado a su presidente, Roger Torrent, que la moción no fuera tramitada dada su inconstitucionalidad.

Hoy está de moda hablar de buscar “ventanas de oportunidad” en casi todos los ámbitos de la política y el propio president Torra va a invitar a Sánchez a visitar el Palau de la Generalitat el próximo septiembre, pero no parece que esta mochila que Torra llevará a la Moncloa el próximo lunes sea la más conveniente para iniciar el diálogo.

Cuando la carta de Oriol Junqueras desde la cárcel ha puesto de manifiesto desavenencias entre los propios grupos independentistas respecto al procés o a cómo conseguir la independencia de la pretendida “república catalana” si llega a haber una mayoría social significativa al respecto, no parece que los temas que quiere tratar Torra en la Moncloa sean los que mejor representan a lo que una buena parte de los catalanes esperan del diálogo que debería iniciar el president en nombre de todos.

Me gustaría pensar que en la reunión de la Moncloa va a haber una agenda secreta que no se verbaliza en público para evitar las acusaciones de traición de la CUP.