¡President Torra, haga el favor!

07/09/2018 00:10 | Actualizado a 07/09/2018 03:15

Presidente Torra, quiere hacer el favor de gobernar? Usted tiene el rango, las atribuciones, prebendas y sueldo presidenciales no para explicarnos relatos, ni para hacer declaraciones, que por cierto, y a pesar de su poco tiempo en el cargo, resultan ya pesadas por reiterativas. No, su tarea principal es gobernar. Esta palabra no designa un ejercicio de buena voluntad, sino en primer término la capacidad de dirigir una gran máquina, la Generalitat, para promover los bienes públicos y los bienes comunes de los catalanes; también facilitar con equidad los personales, pero sobre todo los comunes, porque por su propia naturaleza, si no lo hace la Generalitat, y esta es su responsabilidad, president Torra, no lo hará nadie. Los bienes públicos y los bienes comunes son la mejor respuesta a la pregunta de cómo puede ser mejor el país del que formo parte, y no únicamente en un futuro indeterminado sino ante las necesidades del presente, las respuestas a los problemas del ahora.

El primer tipo de bien beneficia a los individuos en tanto que individuos, pero sólo puede conseguirse por una acción común, pública, de la Generalitat. Los bienes comunes son aquellos que benefician a la gente en tanto que miembros de una comunidad, de un grupo; las familias por ejemplo. También dependen de usted en aquello que le corresponde.

(Josep Pulido)

Que la Generalitat haga bien su trabajo supone una diferencia enorme para los catalanes. No puede ser de otro modo dada la magnitud de la institución. El 63% de todos los funcionarios del país, incluido el 8% de las universidades, dependen de ella, por sólo un 28% de los ayuntamientos, y un modesto 9% de la administración española. Es evidente que lo que no hagan estos trabajadores bajo su dirección no lo hará el resto, y Catalu­nya sufrirá en proporción a lo que pesa la función pública de la Generalitat, que es un gran ejército de 200.000 personas, que dispone de un gasto de más de 93 millones al día. Además, en términos comparativos todas ellas tienen buenos sueldos, tanto que su élite, cerca de 60 personas, ganan más que el presidente del Gobierno español. Necesariamente tienen que tener una productividad alta y una buena pre­disposición para ser exigidos. No es así y la responsabilidad es suya. Porque usted, querido presidente, no gobierna. No pondré en cuestión su valía personal, pero el resultado de su gestión es penoso. A no ser que crea que cuanto peor mejor y considere que no haciendo nada y atribuyendo todas las culpas a Madrid se hace república. Si fuera así, enmiéndese. Primero porque acabará perjudicando sus propios ideales, porque eso va para muy largo y acabarán desprestigiados, y también porque de actuar con esta mala fe estaría dañando a los catalanes.

Le referiré sólo dos ejemplos, porque es obvio que no escribo un memorial de agravios. Uno es el caso de Barcelona. Nuestra capital está sufriendo mucho porque hay barrios enteros sobre los que los poderes públicos han perdido el control. La calle está en manos de delincuentes, traficantes de droga, proxenetas, borrachos y gamberros. No se trata de barrios de la banlieue, que tampoco sería excusa, sino de áreas centrales. Le debe de ser fácil entender, usted que es una persona leída, lo que Colau no sabe ver: esta situación es un indicador muy adelantado del deterioro de la ciudad. Un paso más, y vivir en determinadas zonas de Barcelona dará miedo. El primer responsable es una gestión municipal irresponsable, pero de todos modos es cierta la crítica de que la Generalitat hace el pasmarote con sus competencias relacionadas con aquellos problemas. ¡Qué desprestigio para nuestra amada institución!

Y de la ciudad al campo. Usted ha visitado no hace tanto tiempo las Garrigues. Dijo lo de siempre. Una lástima, porque habría hecho bien abordando el gran escándalo que hoy significa el regadío Segarra-Garrigues, un proyecto que se puso en marcha en el 2002 para regar 70.000 hectáreas de unos ochenta de municipios de seis comarcas de Lleida. Hasta ahora han gastado unos mil millones (es una aproximación, porque la Generalitat nunca ha hecho balance y la oposición se ha dedicado a cosas más importantes). Es la segunda obra pública más costosa de Catalu­nya, sólo por detrás de la línea 9 del metro, y está desaparecida. ¿Cuántas hectáreas se riegan después de 16 años? ¿Cuánto falta para completarlo? ¿Qué gasto ha habido y cuánto falta por hacer? ¿Cuál es la tasa de retorno de la inversión? Y sobre todo, ¿cuál es el ­comportamiento de la Generalitat?

Si quisiera realmente hacer un país nuevo, empezaría por encargar una auditoría sobre este proyecto, porque si no la hacen ustedes, la harán otros y será un ­escán­dalo.