El FC Barcelona y el proceso

08/05/2017 01:33 | Actualizado a 08/05/2017 03:13

El FC Barcelona se sumó el sábado, en plan pantalla de plasma, al Pacte Nacional pel Referèndum (PNR). Un comunicado tipo ficharemos a Romerito, la junta queda bien y ahora a rezar en voz baja para que Catalunya no se independice y el Barça siga la senda del Celtic de la admirada Escocia.

No me sorprende que el FC Barcelona se haya sumado al PNR, otro gesto de los muchos que nos llevan al atolladero: nadie se atreve a decir que el rey está desnudo. Queda mal y aquí se lleva el quedar bien.

Como barcelonista, hubiera agradecido una aclaración básica: ¿apoyará el FC Barcelona un referéndum si es unilateral y contrario a todas las normas internacionales –empezando por las que enumera la Comisión de Venecia? Porque –y esa es otra falacia que desmontar– es mentira que el 80% de los catalanes quiera un referéndum sin adjetivos. Al menos la mitad de ese 80% –las encuestas son claras– sólo lo apoyamos si es pactado. Todo lo demás, partidos de costellada...

A base de quedar bien, estamos en este callejón insano. Un Parlament de mayoría precaria se empeña, de la noche al día y con opacidad, en revestir de democrática la desconexión de un Estado democrático a ojos de la comunidad internacional, lo que explica la sucesión de desaires exteriores que recibe el Govern al que hay que reconocer cara de cemento. El último es de traca i mocador: Rabat culpa a la Generalitat del no viaje del president, a cuya diplomacia y a él mismo se les ha pasado por alto que un Estado que lleva décadas retrasando el referéndum de autodeterminación del Sáhara no va a aceptar visitas empresariales, como si los marroquíes fuesen unos moritos tontos y yo el europeo listillo.

Ya imagino que la junta directiva del Barça sólo quiere quedar bien y gratis. Cuenta más la minoría que corea “independencia” cada minuto 17 que el estruendoso silencio de la mayoría del Camp Nou, sólo que gracias a tantas adhesiones tibias el procesismo elude la verdad: no hay mayoría social en Catalunya –dejemos Madrid de lado– para desconectar por las bravas.

Todo mi respeto para quienes anhelan la independencia y no se engañan sobre los costes. El president Bartomeu y su junta son gente informada y doy por hecho que saben lo que supondría salir de la Liga y jugar un campeonato catalán. A diferencia de los bienaventurados, son conscientes de que ni el Barça podría seguir en la Liga ni ningún país europeo se saltaría las normas –las suyas y las de la ­UEFA– para admitirlo ni televisión alguna pagaría. ¿Que la independencia está por encima del Barça? Bienvenidos al Nou Sardenya y Avanti o popolo!

Quizás si aparcamos las imposiciones –referéndum sí o sí o ya o ya– esto pueda ser reconducido políticamente. Reducir la democracia a los referéndums –¿son Canadá y Gran Bretaña las únicas democracias?– es el gran engaño que eterniza el problema.