De marcha por Barcelona

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10/09/2018 23:51 | Actualizado a 11/09/2018 03:23

Ayer, ante el pebetero del Fossar de les Moreres, se incurrió en la broma fácil: “Colau está escondida en uno de estos balcones y pulsará el botón para apagarlo”. A la alcaldesa de Barcelona, que se apagara la llama del pebetero recientemente por dos chaparrones le costó una copiosa lluvia de críticas. “Parece que lo hagan para provocar. ¡Exigimos que lo enciendan de forma inme­diata!!!”. Así. Tal cual. Con tres admiraciones se enfadó en las redes sociales una concejal de ERC.

La previa a la Diada de Catalunya tuvo tres actos de tarde. Quim Torra recuperó uno, el de la ofrenda floral en el Fossar, que sólo había celebrado anteriormente un presidente de la Generalitat durante la Diada: Artur Mas, en el 2014, para conmemorar el tricentenario del final del asedio de Barcelona. Torra pidió expresamente repetir la ofrenda floral este año. De hecho, antes de convertirse en presidente de la Generalitat, él mismo había acudido a título particular ante el pebetero para rendir homenaje a los muertos durante aquel asedio.

Fue un acto muy sencillo. A duras penas duró diez minutos. Acompañado por los consellers, el presidente depositó las flores, con una faja con los colores de la bandera y “El president i el Govern de la Generalitat” sobreimprimido. Cuatro mossos d'esquadra custodiaban el pebetero, sin que nadie hubiera podido borrar a tiempo una pintada en una de las paredes: “ ACAB”, o All cops are bastards (todos los policías son unos bastardos).

Y entonces, confusión entre los gritos de “unidad” con los de “libertad” y el primer canto de Els segadors del día. Acto seguido, la comitiva inicia la primera de las marchas: a paso ligero, deprisa y corriendo, hacia el Parlament, donde estaba previsto un acto en el auditorio de la Cámara catalana para otorgar la Medalla de Honor en categoría de oro a la Associació de Mestres Rosa Sensat.

Llama. Roger Torrent entregando ayer al presidente Quim Torra la Flama del Canigó para iniciar la marcha del Parlament a la plaza de Sant Jaume en que se pidió la libertad de los presosLlama. Roger Torrent entregando ayer al presidente Quim Torra la Flama del Canigó para iniciar la marcha del Parlament a la plaza de Sant Jaume en que se pidió la libertad de los presos (Àlex Garcia)

Segundo acto. La Mesa del Parlament decidió conceder la distinción a la entidad, que vela por la escuela pública, con todos los votos a favor y la abstención de Ciutadans. Entre los presentes en este acto institucional, representantes del Govern, de JxCat, ERC, del PSC y de los comunes. También representantes de los sindicatos y del ámbito educativo. No estuvieron ni Ciutadans, ni el PP, ni la CUP.

En un contexto en el que diferentes formaciones han más que insinuado que el Gobierno español debería volver a aplicar el 155, para hacerse con la competencia de la educación, y con profesores que han estado en el punto de mira judicial, el premio no es casual. La asociación agradeció la Medalla de Honor y recordó que “la educación no es neutral y cada uno, cada maestro tiene su punto de vista. Es bueno que los alumnos sepan que sus maestros son tan normales que incluso tienen su opción política, y que son tan maestros que no la inculcan”.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, añadió: “Dejemos trabajar en paz a los maestros de este país”. Y el presidente de la Generalitat tomó una vez más prestadas las palabras de Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

Después, tercer acto, segundo canto de Els segadors, y primer –y último– abucheo a Miquel Iceta y Eva Granados al salir por la puerta del Parlament, donde unos centenares de ciudadanos esperaban a los miembros del Govern y a los diputados. Torrent recibió la llama del Canigó para entergarla, acto seguido, a Torra que empezó a pie la marcha, primero hacia el Born, donde se izó la bandera mientras el Orfeó Català entonaba El cant de la senyera, y después hacia la plaza de Sant Jaume.

El tercer acto fue mucho más ruidoso que los otros dos. Gritos de “ Llibertat”, “Ni un pas enere” e “ Independència”. Nada nuevo. Pero mientras la comitiva que encabezaba Torra discurrió por la calle Princesa para llegar a la plaza Sant Jaume, una segunda mucho más numerosa se entrecruzaba por la calle del Rec y enfilaba, antorchas en mano, el paseo del Born para acabar concentrándose en el Fossar de les Moreres. Resultado, dos marchas en paralelo.

Este hecho supuso un cierre prematuro del círculo, que acabaron de redondear representantes de los partidos más allá de las doce de la noche. La movilización constante que pidió Torra ya puede haber empezado.