La ANC exige... ¿a santo de qué?

 13/06/2016 01:11 | Actualizado a 13/06/2016 06:57

Con la mano en el corazón: estamos a un paso de que el proceso se convierta en una fiesta de niños a los que nadie llama la atención. No es Marsella, sólo faltaría, pero hay noticias propias de hooligans: la Asamblea Nacional Catalana va a votar si “exige” al gobierno emanado de las urnas la convocatoria de un referéndum para declarar la independencia unilateral.

Mucho dar palos a la CUP y uno se despierta un domingo y tiene que leer sin pestañear que una entidad privada de Catalunya estima: “Hemos de ser las entidades sociales soberanistas las que exijamos a los partidos políticos...”.

Los afiliados votarán antes del 3 de julio sobre si “¿Quiere que la ANC exija a las instituciones de Catalunya que convoquen al pueblo para decidir sobre la independencia?”. Y si estos socios de una entidad privada –y malavenida, parece– así lo deciden en plan verbenero, pretenden que las ­instituciones de Catalunya se bajen los pantalones y nos convoquen a todos a otro referéndum de costellada para declarar una independencia unilateral que no reconocería ni Taiwán...

¿Hay alguien en Palau?

Porque si lo hay y tiene un mínimo de sentido del Estado de derecho debería aclarar a la ANC que las “exigencias” mejor dejarlas para los toreros buenos, el Via Veneto o los hijos que estudian que para un Parlamento democrático (y algo confundido).

La salida por peteneras de la ANC confirma una impresión personal: el proceso es rehén de sus contradicciones, de las pantallas y pantallas ya superadas y –siento decirlo– de una ausencia de autocrítica y humildad –muy típico de las patrias– que está llevando a muchos soberanistas al tan español, tan conquistador, tan cerril sostenella y no enmendalla.

Vamos mal cuando clanes “exigen” aquello que las urnas –desde el error de Mas en el 2012 de anticipar elecciones, tan decisivo– nunca han dado: una mayoría rotunda, europea y cohesionada en favor de una independencia por las bravas. A la ANC no le gusta cómo los suyos han gestionado el 27-S –ya lo siento, pero ¿creían que la CUP sería el yerno dócil que trae el tortel los domingos?– y ahora pretenden meter una marcha inexistente y a la mierda el respeto a las leyes.

¡Las ilusiones! Todos tenemos ilusiones. Yo de pequeñito quería ser Tintín y con los años he descubierto que los viajes informativos cuestan dinero, hay que enviar crónicas en condiciones enervantes y los textos tienen que ajustarse a un espacio.

¿Tanto cuesta tener paciencia y aceptar la realidad de que no existe una mayoría dispuesta a proclamar ni hoy ni dentro de 18 meses la independencia y que la culpa no es de la CUP o de Paquito el chocolatero?

Nada, socios y socias de la ANC, lo que les apetezca, a mandar. Sigamos votando y que sus ilusiones y Rita la cantaora administren Catalunya.