El culebrón mediterráneo

 16/06/2016 01:11 | Actualizado a 16/06/2016 02:59

Las dotes dialécticas y el control de las técnicas de marketing audiovisual de Pablo Iglesias le permiten acumular victorias por KO sobre sus adversarios en el ring de las tertulias televisivas o los debates de candidatos. Su locuacidad y la fama de pendenciero garantiza al periodista más respuestas que preguntas pero no respuestas para todas las preguntas. En mayo del año pasado, el eurodiputado Pablo Iglesias sorprendió en RAC1 con un “no sabría responder a esa pregunta”. Se le requería por su posición sobre el corredor mediterráneo, una infraestructura que avala la razón práctica y económica.

Olvidar lo malo también es tener memoria, pero el día a día ejerce como cruel recordatorio. El retraso en la ejecución de la infraestructura condiciona el futuro de inversiones –Basf, Seat, Nissan, Ford…- y la conectividad de viajeros queda limitada por una esperpéntica hoja de horarios que sitúa en las 19.30 h el último Euromed entre Barcelona y Valencia. ¡Negocios bájense del tren!

Escribà (izq) ha lanzado la coca de los candidatosEscribà (izq) ha lanzado la coca de los candidatos ()

Instituciones, sociedad civil y representantes políticos de todo el arco parlamentario catalán han hecho de la reivindicación del eje mediterráneo una causa común con foto oficial incluida el pasado 25 de mayo. Quizás la única. Lo mismo ocurre en Valencia. No hay en el mapa peninsular una infraestructura que responda mejor a los criterios de inversión productiva.

Es cierto que el discurso de Iglesias declina mejor con un eje contra la corrupción que con un línea ferroviaria pero para eso están los programas electorales. Nadie se los lee pero no se puede titubear. El artículo que el líder de Podemos y el candidato de En Comú Podem, Xavier Domènech, firmaban ayer en La Vanguardia manifestaba su compromiso explícito con un eje ferroviario que “se puede transformar en pieza clave de nuestro proyecto de construcción europea”. El problema es que la confluencia de izquierdas también es una confluencia de intereses territoriales que convierte el programa electoral en un cajón de sastre inversor. La propuesta de En Comú Podem incluye la apuesta por el corredor mediterráneo, lo que “no implica que no haya otras conexiones posibles”, según Domènech. Los “compañeros de Aragón” han querido incluir el corredor central. Sí o sí. A pesar de que la Comisión Europea ha rechazado en reiteradas ocasiones incorporar ese trazado a su lista de infraestructuras prioritarias. Y no será porque el gobierno del PP no lo intentara. Ahora, los populares presumen de haber impulsado el eje mediterráneo – “cuando llegamos sólo era un PowerPoint”–, ERC se va a la estación de Sants a reivindicar que lo del eje mediterráneo viene de los romanos, y CDC se pregunta de qué sirve un túnel si en Francia no hay nadie esperando.

La polémica está servida, aunque el compromiso de Podemos adquirido en este diario es “firme”, “como hemos demostrado con el referéndum que la sociedad catalana demanda y necesita”. ¿Las líneas rojas van en tren?