Pistas de aterrizaje

17/07/2018 00:38 | Actualizado a 17/07/2018 01:20

Los acontecimientos vividos desde septiembre del 2017 hasta la moción de censura ganada por Pedro Sánchez han provocado que saltaran por los aires los puentes de diálogo en los que se había basado el catalanismo para establecer un espacio de entendimiento con España. El intento de reconstrucción de los puentes también ha resultado infructuoso al no considerar desde el Estado español aquello que en su momento observó Salvador Espriu en su obra La pell de brau: “Fes que siguin segurs els ponts del diàleg / i mira de compendre i estimar / les raons i les parles diverses dels teus fills”. En estas condiciones se hace necesario dejar de pensar en intentar reconstruir o en edificar nuevos puentes y percatarse de que la nueva arquitectura/metáfora que necesitamos es construir pistas de aterrizaje que permitan a los aviones volver a tocar suelo tras años de incansable vuelo. Las pistas de aterrizaje se deben proyectar desde el catalanismo para hacer posible a medio plazo el descenso de los aviones, tanto el del Estado español como el del independentismo político, que se encuentran con poco combustible y con el ánimo agotado de gran parte de la tripulación y de los pasajeros.

El encuentro entre el presidente de la Generalitat y el presidente del Gobierno Español, la aceptación de Alemania de extraditar a Carles Puigdemont sólo por malversación de caudales públicos o el traslado de los procesados por el 1 de octubre a prisiones catalanas permiten empezar a contemplar y ver con moderado optimismo un momento oportuno para construir pistas de aterrizaje. El catalanismo, cuya capacidad de interpretar las necesidades de los catalanes algunos ya la dan por extinguida, mientras que otros siguen considerando que es un terreno fértil para dotar de continuidad los anhelos de la sociedad sin quebrar su unidad, parece el lugar más sólido para establecer una estrategia que permita la reconciliación, el reconocimiento del otro y la reconstrucción de afectos que han quedado truncados y que son materiales sólidos y fiables con los que construir las pistas de aterrizaje.

Hay que aprovechar que remite la fuerza del viento, que los pilotos quieren empezar a comunicarse con los otros aviones y que parece que la visibilidad ha aumentado para dotar a la política catalana y española de espacios donde se garantice una exitosa aproximación a tierra.