Nadie se mueve en la foto

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20/12/2017 00:18 | Actualizado a 20/12/2017 03:30

Y si la campaña no hubiera cambiado nada? La sensación es que el electorado catalán está perfectamente dividido en dos bloques y que casi nada se ha movido desde que Mariano Rajoy decidió aplicar el artículo 155 de la Constitución para convocar elecciones. Por cierto, lo mismo que ocho horas antes pensaba hacer Carles Puigdemont para salir del atasco al que elprocés había conducido al país. Sin embargo, la campaña no parece haber conseguido cambiar excesivamente el mapa electoral de acuerdo con las encuestas, e incluso hay analistas que no descartan unos nuevos comicios en junio.

Narciso Michavila (GDA3), que ha analizado día a día el comportamiento electoral de los catalanes durante el último mes, explica que la gente es consciente del carácter decisorio de las elecciones del día 21-D, como lo demuestra la participación, que se espera por encima del 80%. Sin embargo, el bloque soberanista apenas ha registrado deserciones, a pesar de los costes económicos y sociales que está teniendo la declaración del 27-O y las posverdades de los dirigentes del procés (no se irán las empresas y los bancos, la UE nos reconocerá, todo será como siempre). Hay dos millones de votos inasequibles al desaliento independentista que no se mueven de la foto. El constitucionalismo ha sabido movilizar electorado abstencionista, pero su concentración en los entornos urbanos les resta relevancia por la ley de Hondt. Estas elecciones suponen, además, la incorporación de 140.000 nuevos electores, donde el secesionismo podría volver a tener aire.

En cualquier caso, a partir del día 22 habrá que trabajar para sentar las bases de un gobierno de transición, que debería ponerse como meta recuperar las instituciones catalanas, intentar que vuelva todo el mundo a casa, rescatar la economía haciendo que regresen las empresas y recoser el tejido social. Otra cosa sería dispararse un tiro en el pie. O quizás habría que decir en la sien.