Martes, 11 de diciembre de 2012

Diario de Sevilla


"Será difícil explicar de pronto el federalismo y que nos sigan"

Es el coordinador del grupo de expertos que ha diseñado el modelo federal del Estado que defiende Griñán frente a las tesis más centralizadoras del PP y el soberanismo

LOLA QUERO / GRANADA | ACTUALIZADO 11.12.2012 - 05:04
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Gregorio Cámara, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada.

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-Si la Constitución fuera una persona, ¿qué edad tendría? 

-Yo la calificaría como una señora ya madura pero que presenta ciertos achaques, sobre todo estaría necesitada de unos trajes más adecuados. 

-¿Dónde falla el actual sistema? 

-La Constitución no estableció formalmente un modelo de Estado, en lo que se refiere a la organización territorial. El Estado autonómico ni siquiera está mencionado como tal. El modelo que tenemos ha sido gestado en un largo proceso en la órbita del modelo federal. El Estado autonómico es materialmente federal pero no lo es formalmente y de ahí que presente numerosos aspectos incoherentes y deficiencias que mejorarían con una reforma en el sentido federal. El Estado autonómico está perdiendo legitimidad por varias razones, entre ellas porque la que tuvo de origen era débil y ahora se deteriora por la crisis económica, pero también porque no se ha dado respuesta a los lógicos deseos de seguir profundizando en la descentralización, sobre todo en aquellas comunidades con un alto grado de conciencia nacional, como es el caso de Cataluña. Las comunidades quieren un más alto grado de calidad en su autonomía y eso no ha sido posible dentro del marco del corsé constitucional. Al final hay un sentimiento de frustración en Cataluña o en otros territorios, como Andalucía. Esto es una prueba más de que la Constitución no está ofreciendo el marco adecuado para la convivencia territorial. Necesita una reforma. 

-Desde el grupo de expertos que usted coordina, ¿qué traje han diseñado? ¿Se llama federalismo y qué más? 

-Podría hacerse de dos maneras. Incrementando los elementos federalizantes que ya tiene el Estado autonómico, que son muchos pero mal organizados; o hacer algo más coherente, que sería una reforma federal del Estado autonómico, para que también fuera legalmente federal, dándole la legitimidad originaria, mediante un renovado pacto constitucional. Acudiendo a nuestra propia experiencia y a los estados federales de nuestro entorno, para conseguir una estructura coherente y estable, sin merma de la unidad de la federación o del conjunto. Hacer que se puedan sentir mejor integrados todos los territorios autónomos, con arreglo a una concepción pluralista y, si cabe, plurinacional. 

-¿En qué grado daría satisfacción a los nacionalismos? 

-La Constitución habla del derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, esto es una singularidad española. Cuando se habla de nacionalidades no hablamos más que de naciones, en el sentido cultural de la expresión, que no tiene por qué ser Estado. Entre otras cosas porque la soberanía está fragmentada. Hemos cedido mucha soberanía como Estado a la Unión Europea y no tiene sentido ahora reivindicar desde dentro una parcelación territorial convirtiendo los territorios en Estado soberano. Nuestra idea es que sean unidades federadas que están integradas en un marco común dentro de la nación española, que podría configurarse como una Federación. La reforma federal podría definirse como pluralista, social y cooperativa, que permitiera conciliar adecuadamente unidad y diversidad, unidad y pluralidad, en una síntesis fecunda...

-¿Un equilibrio complicado? 

-No es tan complicado, es un esquema muy lógico. Es mucho más complicado el Estado autonómico, cuyo funcionamiento no entienden los extranjeros. Porque presenta rasgos federales, pero también rasgos regionalistas y algunos rasgos confederales. Es una mezcla. 

-¿Cuáles han de ser los pilares de esa igualdad básica entre territorios? 

-Dos grandes pilares: la homogeneidad en las condiciones básicas de vida material de toda la ciudadanía y la igualdad en las cargas y en el cumplimiento de los deberes de toda la ciudadanía en todo el territorio del Estado. Que todos puedan disfrutar en todo el territorio del Estado de esas mismas condiciones básicas de vida. Se resumen en uno: que haya homogeneidad en las condiciones de vida y en el cumplimiento de los deberes. Si no es así habría diferencias inasumibles. Eso es lo que consigue muy bien el federalismo: homogeneidad básica en las condiciones de vida con el federalismo fiscal, homogeneidad básica en los derechos y en las obligaciones, como consecuencia de que hay unos elementos federales que hay que cumplir y respetar, al mismo tiempo que se reconoce y se da cauce a la diversidad, a la pluralidad en la cultura, en la lengua, en las formas de vida o en las tradiciones históricas. Lo que muchos territorios reivindican. 

-¿Cómo afectan los últimos resultados electorales, especialmente los de Cataluña, en el planteamiento territorial del PSOE? 

-Comprendo que aplicar el federalismo en España es difícil y no debería serlo, porque estamos en un Estado materialmente federal, pero cuesta trabajo porque actualmente hay una deriva recentralizadora que pretende recortar el Estado autonómico, le echa la culpa de que sea difícil sostenerlo, que tiene muchas duplicidades, que es muy costoso… Eso significa que se pida la devolución de competencias en materia de educación, sanidad o justicia. Nos va a resultar difícil a los socialistas que expliquemos el federalismo y que de manera inmediata nos siga todo el mundo, lo que se hace es una propuesta para tratar de encontrar un consenso en esa materia, toda vez que lo vemos el punto de encuentro entre la propuesta recentralizadora y la propuesta soberanista. El soberanismo es una regresión histórica porque significa parcializar, sectorializar, no estar integrado. 

-Se especula con una posible reforma constitucional recentralizadora del actual Gobierno… 

-No debería de ir en ese sentido porque eso sí sería peligroso y sí afectaría a la igualdad entre los territorios y los ciudadanos. Lo que se tendría que hacer es que las grandes fuerzas políticas se inspiraran en el federalismo, que está en más de 50 países, para diseñar un modelo de Estado muy similar al Estado autonómico pero muy mejorado. 

-¿En ese modelo que han diseñado, qué papel tendría Andalucía? 

-El mismo papel que tiene ahora y que ha tenido siempre, Andalucía tiene un sentido muy fuerte de la autonomía pero no es excluyente, no la niega a otros territorios, pero tampoco admite ser tratada desigualmente ni va a aceptar que se haga una diferenciación entre territorios a la hora de construir el Estado federal. Ahora eso sí, la propuesta andaluza lo que sí plantea es una salida a esas aspiraciones de una autonomía de más calidad a esos otros territorios, reconociendo lo que ya está reconocido en la Constitución, que son los hechos diferenciales, tanto para el País Vasco como para Cataluña. De tal manera que esa reivindicación que tiene Cataluña de considerarse una nación no haya ningún problema en aceptarla, siempre que no se entienda que una nación tenga que tener su propio Estado, independiente, soberano y distinto de España; sino que sería una comunidad, o si se quiere llamar Estado federal. 

-¿Plantean esas diferencias exclusivamente como una cuestión de tipo cultural? 

-Cultural, social, de tradición histórica, de formas de vida, con un fuerte contenido en lo que se refiere a la lengua y por tanto en una proyección neta clara en el terreno educativo y de la administración. Eso no se puede negar. Pero por lo demás, los mismos derechos que tendrían los ciudadanos de Cataluña los tendríamos que tener en el resto del Estado y bajo la premisa de un sistema de financiación de las unidades federadas que respondiese al criterio de solidaridad, porque eso es lo que describe a un Estado federal, que todos sus territorios sean solidarios y que se pueda conseguir una homogeneidad en las condiciones básicas de vida. También dentro de unas nivelaciones que permitan la equidad fiscal y que se satisfaga un principio que reivindican desde Cataluña que parece razonable porque está en otros estados federales, como Canadá o Alemania.