La Vanguardia

Política

¡Sálvese quien pueda!

Edición impresa Política | 21/05/2013 - 00:00h

Isabel Garcia Pagan


Urkullu combate cualquier asimetría que no sea la suya; si la excepción es la norma, el concierto perderá enteros


Catalunya acostumbra a ser la excusa y múltiples los intereses. Tanto que ante un presente indefinido de ajustes no hay disciplina de partido que valga. El debate sobre el reparto del déficit se gestiona en público sin la sensatez que reclama a los suyos Mariano Rajoy ni el silencio que mantiene Alfredo Pérez Rubalcaba. El presidente del Gobierno central busca un acuerdo que haga creíbles las previsiones españolas ante la Unión Europea pero para los barones territoriales hay otros horizontes menos lejanos.

El presidente de Extremadura, José Antonio Monago, ha encontrado en los desprecios públicos a Catalunya la fórmula para aumentar las perspectivas de acabar en las próximas elecciones con la anomalía de gobernar con los votos de IU. Y en su cruzada ha encontrado extraños compañeros de viaje. A diferencia de Monago, Ignacio González ve cómo el PP se aleja de la mayoría absoluta en la comunidad de Madrid pero participa con su beligerancia de la batalla contra la determinación de Rajoy de imponer un déficit a la carta. La alianza sólo puede ser circunstancial porque el presidente madrileño se enfrentará sin remedio a Extremadura en cuanto se abra el debate sobre la financiación autonómica que uno alimenta y el otro disfruta.

Será un sálvese quien pueda. González se aliará entonces con los presidentes de Valencia y Baleares, Alberto Fabra y José Ramón Bauzá, a los que ahora desdeña por reivindicar y necesitar un déficit asimétrico. En busca de la salvación financiera, el presidente valenciano ha subido la apuesta dentro del PP y ya señala injusticias: si Extremadura tuviera la financiación de Valencia, Monago no sería el campeón del cumplimiento del déficit sino que habría triplicado el objetivo fijado. Un cálculo ajeno a Catalunya y, por tanto, libre de sospecha.

Discreto, pero siguiendo el juego de Monago, avanza el gallego Alberto Núñez Feijóo. Cuando la Xunta lideraba el ranking antidéficit del 2011, era él quien denunciaba el "morro que hay que tener para pedir y luego tener lo que se quiere, televisión y embajadas". Ahora, referente de moderación en el PP, defiende compensaciones para las comunidades "cumplidoras" pero pone tierra de por medio con el populismo del líder extremeño. El compromiso de Feijóo es cumplir en Galicia hasta acabar su legislatura. Sin ir más allá. Y a pesar de algunas fotos inconvenientes, el presidente gallego espera su momento y más altos destinos.

Mención especial merece Iñigo Urkullu. Con financiación excepcional, sin grandes ajustes y menos solidaridad interterritorial, el lehendakari se suma al frente de Monago para combatir una asimetría que no sea la suya. Si las excepciones son la norma, su concierto económico perderá beneficios. Salvarse en las urnas o salvar privilegios. Aunque la salvación política siempre sea provisional.