• 3 jun 2013
  • La Vanguardia (Català)
  • Oriol Pi de Cabanyes

Sobre la censura


La professora Van den Hout constata les demolidores condicions, sota el franquisme, dels escriptors en català

En un estudi, encara per publicar, titulat El ojo crítico. Expansión de la literatura catalana bajo censura (1962-1977), l’estudiosa holandesa Lidwina M. van den Hout, avui professora a la Universitat de Chicago, conclou que “las normas aplicadas por la censura, globalmente se resumen en: 1. Moral sexual; 2. Religión; 3. Opinión política; 4. Lenguaje considerado indecoroso. Dentro de este sistema de normas, durante todo el período franquista existían temas especialmente delicados. Tema sensible o tabú era toda referencia crítica a la historiografía de España y al régimen político vigente, y además todo lo referente al Ejército, al jefe del Estado, y no en último lugar al nacionalismo, tema sumamente conflictivo en lo que afectaba a obras en las lenguas regionales. Toda expresión de una ideología política no bendecida por el régimen franquista, como el izquierdismo, anarquismo y marxismo, siempre constituía un riesgo. Otra constante era la defensa de la buena moral. Para el franquismo, la moral y el catolicismo se identificaban. Así, el suicidio descrito en una obra de ficción no era aceptado, por atacar la buena moral católica. Tampoco se toleraba, claro está, la descripción de relaciones sexuales, siempre tachadas por los censores, y calificadas en sus informes de pornográficas o simplemente muy realistas. En cuanto al uso indecoroso del lenguaje en una obra, todas las palabras soeces y toda referencia a los fascistas (cat. feixistes), eran suprimidas. Las blasfemias y tacos eran suprimidos de forma idéntica, causando muchas veces un retraso considerable en la autorización de algunas obras”.

La professora Van den Hout constata, en la llarga cita anterior, les demolidores condicions en què havien de moure’s a l’hora d’escriure i publicar els escriptors en llengua catalana. Ho va comprovar ella mateixa en visites a l’Arxiu General de l’Administració d’Alcalá de Henares i amb entrevistes personals. “Ante la pregunta sobre si la censura había aplicado idénticos criterios tratándose de manuscritos en castellano o en catalán –diu– la mayoría de los escritores respondieron que los criterios aplicados por la Administración, exceptuando lo estrictamente personal, se concretaban en los temas del catalanismo o nacionalismo catalán, separatismo y lucha por la propia lengua. En lo tocante a la literatura catalana, toda referencia a la identidad catalana era tema tabú por excelencia, así como el empleo de vocablos como nacional o nacionalidad aplicados a Cataluña, o toda alusión a los Països Catalans”.

Menteix qui digui que l’evolució de la producció literària –i editorial– en català no es va veure interferida, i molt, per la dictadura franquista. Menteix qui digui que l’evolució de la literatura en llengua catalana no ha estat mai condicionada per les estructures d’Estat que, tractant-la de perill o d’anomalia, han fet tot el possible per veure-la eliminada o degradada.