La Vanguardia


POLÍTICA

El PIB de Catalunya bajaría casi un 2% y el de España un 0,4% si se llevara a cabo una huelga de siete días

Los riesgos de parar una semana

EDICIÓN IMPRESA  POLÍTICA | 17/11/2013 - 00:00h


"¿Qué consecuencias tendría que Barcelona se quedara una semana sin turistas?", dice Joan Pujol (Foment)

Si Catalunya se paralizará una semana completamente, el PIB del conjunto de España caería un 0,4% en relación con el año anterior. Los expertos consultados avalan este ejercicio teórico basado en el PIB (todo lo que se genera en un año) de Catalunya y España, pero avisan de que las principales consecuencias serían en la credibilidad del país hacia las instituciones internacionales y los mercados extranjeros y sobre todo en la imagen que se proyectaría. Además, los expertos avisan que hay el riesgo también de que no sólo se perjudique a la economía española sino también y muy especialmente a la catalana.

El ejercicio teórico cobra sentido después de que esta semana Oriol Junqueras, líder de la segunda fuerza en el Parlament ERC, declarara: "Puesto que hemos demostrado que podemos poner dos millones de personas en las carreteras de Catalunya, ¿alguien cree que no somos capaces de parar la economía catalana durante una semana?". Durante una conferencia en Bruselas, Junqueras añadió: "¿Qué impacto tendría (el paro) sobre el PIB español? ¿Y qué opinión tendrán los acreedores de la deuda española? ¿Y qué pasa con la prima de riesgo española?".

En el caso extremo de que la huelga tuviera un seguimiento del 100%, el impacto podría ser de la citada caída de un 2% del PIB en Catalunya y del 0,4% en España. Pero haciendo un análisis más pormenorizado se comprueba que es extraordinariamente difícil paralizar la actividad al 100% por diversas razones. En primer lugar están los servicios mínimos que deberían funcionar y que según la legislación española son para las actividades de carácter público: esencialmente sanidad, seguridad y transportes. Todo ello genera PIB aunque sea reducido.

En segundo lugar se encuentran aquellas industrias que es dificilísimo paralizar puesto que es costosísimo e incluso peligroso hacerlo. El caso más claro es de las centrales nucleares. Pero hay más. Habría empresas, como las acerías (y Celsa en Castellbisbal es un ejemplo), en las que resulta muy costoso paralizar los hornos de fundición una semana para después volverlos a arrancar. Por eso, Joan Pujol, secretario general de Foment del Treball, señala que "no es lo mismo parar un día que siete, ya que las consecuencias son mayores". Pujol argumenta que algunas empresas pueden capear una jornada de huelga, pero siete seguidos es mucho más complicado,

El tercer elemento que modifica la cifra de impacto es que, a diferencia de las acerías, sí que hay empresas que tienen más capacidad para adaptarse a las circunstancias, lo que en este caso restaría impacto a la convocatoria de paro. En muchas huelgas, determinadas empresas adelantan o retrasan la producción y así capean el parón de la actividad. "En todas las huelgas es así. Por ejemplo, los proveedores o los clientes de Seat, si saben que habrá una semana que se parará, lo adelantan o retrasan todo", dice Modest Guinjoan, director del departamento de economía y empresa de Pimec.

El cuarto elemento es que la economía productiva ya no depende del lugar físico en el que se trabaja. Por ejemplo. hay muchos directivos de grandes empresas de Catalunya que cuando es un día festivo en Barcelona (como en la Mercè) se van a trabajar a su despacho de Madrid y cuando allí es fiesta (por ejemplo, san Isidro) trabajan con normalidad desde el despacho de la capital catalana. David Garrofé, de Cecot, explica que hay "algunas actividades productivas que no pueden pararse" y además en un mundo globalizado no es tan importante donde se está físicamente. Es casi imposible controlar que un arquitecto trabaje desde su casa.

Pero más allá del impacto económico cuantificable desde el punto de vista monetario, hay otra serie de impactos colaterales. Uno de los principales es que podría volver a frenarse la entrada de capitales extranjeros en el país y, en consecuencia, volverían a subir los tipos de interés a los que se financia el Estado y la prima de riesgo, que mide la confianza de los mercados en la economía española y en su capacidad para devolver el dinero prestado, explica Ramon Roig, del servicio de estudios de Catalunya Banc.

Y queda el último impacto, que es aún más complicado de cuantificar y de valorar, que es el de la imagen que se proyecta de la economía española, pero también de la catalana en particular. "¿Qué consecuencias tendría para Catalunya que Barcelona se quedara una semana sin turistas?", se pregunta Joan Pujol. Ese es otro de los temores de algunos expertos consultados que la medida tengan un impacto más perjudicial en Catalunya que en el conjunto de España.

Para Pujol, el daño a la imagen de Catalunya y España se hace ya desde el momento en el que se anuncia la posibilidad. "El problema es que quien lo dice parece que lo hace en serio".

En cambio, para Modest Guinjoan, lo que se pretende con una medida de este tipo "es un altavoz de la situación actual".