¿Jordi Pujol? Connais pas...

Manda huevos pero viendo a CDC... ¡qué razón tenía Aznar sobre la fractura de Catalunya!

Artículos | 30/07/2014 - 00:00h


Joaquín Luna


Qué fue de la autocrítica en Catalunya? ¿Nos queda algo del talante liberal que distinguía Barcelona en estos tiempos de asedio de las comarcas y sus localismos? ¿Van a construir un Estado mejor los mismos que ahora niegan al padre que los colocó? Y termino: ¿Catalunya en manos de ERC, cuyo líder amenaza en Bruselas -nada menos- con paralizar la economía del país?

No linché a Jordi Pujol en mi columna del domingo y menos lo haré hoy. Es farisaico. Cuando mandaba, y mandaba mucho, tuve la cobardía de comprender unas corrupciones vox pópuli. A cambio, Pujol contribuía al progreso de Catalunya y España (23-F, la OTAN, el euro y sentido de las relaciones internacionales, virtud insólita en una España donde ni el Espíritu Santo habla lenguas y se apostaba por Managua, el Polisario o Castro).

Pujol es el pasado y hoy toca hablar de presente. Manda huevos, pero qué razón tenía Aznar: antes se fracturará Catalunya que España. ¿Tiene futuro un partido como CDC cuyos dirigentes, empezando por el president Mas, l'hereu, llamado a calentar el cargo hasta la mayoría de edad de Oriol Pujol, tienen la desfachatez de decir que no sabían nada de nada de los chanchullos y se dicen apesadumbrados? Ni veían, ni intuían... ¿Oasis catalán? Un camposanto intelectual. Y sin la gallardía de la autocrítica -no ya de Pujol, sino de un sistema que ha hecho de la nación un modus vivendi- o el aquí dejo mi cargo y me voy a casa.

Me voy a repetir, como el ajo: dudo que una Catalunya independiente sería esa maravilla de eficacia, justicia y modernidad, y sólo hay que ver la forma inmadura con la que exigimos un referéndum o internacionalizamos el asunto. En un momento crítico, con España bajo el riesgo de ser intervenida y la presión de los mercados, lanzamos un desafio egoísta y desleal a un Estado fuerte. Cuando yo era pequeñito aprendí que si vacilas a un tío más alto que tú, te llevas un par de leches por lo pronto y tres leches si al llegar a casa se lo cuentas a tu padre.

Pedir un referéndum es legítimo -y estoy a favor de celebrarlo-, pero no cuando a uno le viene en gana, con las preguntas marcadas y sin avisar siquiera al presidente español. Me gustaría votar y votar "no" porque ni comparto esta superioridad moral -insultante para muchos españoles que nos aprecian- ni observo una fuerza intelectual, empresarial y política en la Catalunya independentista que inspire confianza (peor: detecto mucha mediocridad y subvenciones, ¿recuerdan El Observador?). Y espero votar cuando corresponda -sin tanta prisa, ridícula en plazos históricos- y así lo pactemos de buena fe con el Gobierno de España. Como hicieron en Quebec o han hecho los escoceses.

Y mientras fumando espero -no llevo 300 años, es verdad- sería higiénico un punto de autocrítica y humildad: Jordi Pujol no es un detalle.