González y Aznar avisan

21/09/2018 00:25 | Actualizado a 21/09/2018 02:40

Felipe González y José María Aznar protagonizaron ayer un debate que era sobre la Constitución y que empezó y acabó siendo sobre Catalunya. El primero se dijo dispuesto a hablar de reforma de la Constitución. El segundo no se negó, pero lo vio cuesta arriba. Ambos, en todo caso, derivaron casi todas sus reflexiones hacia la realidad catalana. Para Aznar, ése es “el principal” problema de España. Para González, los independentistas deben saber que “están más cerca de perder autonomía que de ganar la independencia”.

El encuentro lo organizó el Grupo Prisa, en el Colegio de Arquitectos. Ello dio pie a metáforas de ambos invitados sobre la arquitectura constitucional y sus dificultades. La directora de El País, Soledad Gallego-Díaz, les dejó volar. González, torrencial como siempre. Aznar, mordaz como nunca. “Ya sé que (la cuestión catalana) es también una cuestión de sentimientos”, dijo. “Pero los sentimientos no generan derechos”, añadió.

Los expresidentes Felipe González y José María Aznar, durante el debate de ayer sobre la ConstituciónLos expresidentes Felipe González y José María Aznar, durante el debate de ayer sobre la Constitución (EFE)

En este contexto, ¿qué cabe esperar de la Constitución? ¿Es parte de la ­solución, o del problema? Para González, el texto sigue siendo válido. Para Aznar, también. El primero niega que las dificultades para discutir adap­taciones de la Carta Magna sean ahora mayores que en la transición. El se­gundo cree que la prioridad de España es poner orden interno y tomar ­decisiones estratégicas sobre qué ­papel quiere desempeñar en el mundo.

¿Pesimistas? Todo lo pesimista que puede ser un fajador. Ninguno de los dos está por tirar la toalla. González y Aznar creen en la vigencia de la Constitución, la consideran una historia de éxito. Los problemas del país –dijeron al unísono– no se derivan de que ese sea un mal instrumento, sino de los defectos “de la acción política”. De ahí vienen las carencias. “Estábamos mal con el bipartidismo –dijo González-, pero ahora estamos mejor con el ‘cuatripartidismo’, como todo el mundo sabe”. Risas en la sala, con abundante presencia de los antiguos equipos de ambos expresidentes.

Para Aznar, “el orden liberal”, las democracias burguesas surgidas tras el fin de la II Guerra Mundial “está colapsado”. Falta perspectiva. Para González, el problema es que se anda “mirando los pies, y no el horizonte”. Los dos, ya se ve, tuvieron su momento literario y poético. Pero Sole Gallego les bajó de nuevo de la nube. ¿Y los jóvenes, y las víctimas de la crisis? ¿Qué esperanza hay para ellos? Diagnóstico común: adaptar con rigor derechos y expectativas a la realidad. Pero sobre todo construir, no destruir. ¿Y cómo hacerlo? En el marco de las reglas del juego, respetando la ley y, sobre todo, “con lealtad, a cambio del reconocimiento de la diversidad”, porque –dijo González– “en eso consistió el pacto constitucional”.