Semanas decisivas

23/01/2018 00:21 | Actualizado a 23/01/2018 03:14

Desde hace algunos meses, los lunes de cada semana se inician con titulares mediáticos que nos dicen que será “una semana decisiva”. Perderíamos la cuenta de todas las ocasiones en que se ha utilizado esta frase para definir la pretendida trascendencia de lo que pasará en los siguientes días. Normalmente, esta trascendencia viene relacionada con hechos o actos vinculados al procés, ya sea la consti­tución de la Mesa o ahora la designación de un candidato a la presidencia de la ­Generalitat. Hace unas semanas podía ser alrededor de la composición de los grupos parlamentarios o, más atrás, de la lectura que se pudiera dar a los resultados elec­torales. Cada semana es ­de­cisiva y nos estamos acostumbrando a vivir pendientes de esta tras­cendencia.

En esta ocasión la cuestión se centra en saber quién será el candidato a la presidencia de la Generalitat, cómo se producirá el debate de investidura y qué eficacia tendrá a los efectos de definir un Gobierno estable, legalmente cons­tituido, que permita dejar sin efecto la aplicación del artículo 155 de la Constitución en la actuación de la Generalitat. Se trata de recuperar las instituciones desde la perspectiva del autogobierno y empezar a gestionar los problemas reales de los ciudadanos sin menospreciar aquellas cuestiones de trascendencia político-institucional que están presentes en el gran debate político que hoy vive Catalunya y, por extensión, toda España.

Este objetivo, el de la recuperación de la normalidad institucional, no es menor. De hecho, a esta finalidad pretenden servir muchos protagonistas políticos que, sin renunciar a su ideología, han aceptado conducir su acción por la vía de la legalidad constitucional. El propio discurso del nuevo presidente del Parlament, al tiempo de tomar posesión de su cargo, abrió unas expectativas que se han querido valorar desde esta perspectiva. No todos comparten esta tesis, pero sí que es verdad que son diversas las voces que defienden la necesidad de adaptar los objetivos de esta nueva legislatura a la finalidad de recuperar dicha normalidad de las instituciones de autogobierno de Catalunya y de su funcionamiento estable y eficaz.

Quizás por esto esta semana vuelve a ser decisiva, en la medida en que puede poner a prueba si realmente se acepta o no que lo que hace falta ahora es consolidar en el marco de la legalidad la actuación del Govern resultante de las elecciones del 21 de diciembre. Se habla de “recoser” la sociedad, de cohesionarla, de actuar en nombre de todos; y todas y cada una de estas finalidades parecen reclamar, como marco delimitador, el de produ- cirse dentro de la legalidad. No es tarea fácil por cuanto los sentimientos pueden a veces dificultar la racionalidad de las decisiones, pero en cambio es evidente que, en este momento, todo aquello que mantenga la línea que nos llevó a la situación previa a la convocatoria de las elecciones del pasado 21 de diciembre nos puede conducir a un alargo de la inestabilidad en perjuicio del futuro colec­tivo.

Seguramente y ciertamente, estamos ante una semana decisiva y habrá que estar a la altura de las dificultades. Pero los riesgos y las consecuencias de no tener en cuenta lo que ha pasado y lo que está pasando pueden proyectar hacia el futuro problemas muy graves de cara a la recuperación efectiva de la normalidad de las instituciones del autogobierno de Catalunya.

Ahora que ya se sabe el porqué y el cómo se ha llegado, ya no es necesario aprender a continuar y poner así punto final a la larga lista de “semanas decisivas”.