Primera mirada

23/12/2017 01:29 | Actualizado a 23/12/2017 02:13

Lo dice el clásico: correrán ríos de tinta durante los próximos días. Las elecciones han dado titulares de mucho calado y habrá todo tipo de flequillos. Pero los primeros análisis permiten algunas conclusiones irrefutables.

En el titular, una doble verdad: Arrimadas ha ganado y Puigdemont ha vencido. Y como el vencer es más rotundo que el ganar, la primera no puede gobernar y el segundo puede ser investido. Además, aunque el éxito de Ciudadanos se reviste de mucha fanfarria, no es nuevo que un partido contrario al soberanismo gane en Catalunya. Depende de las polarizaciones, los votos útiles y otros condicionantes. ¿Quiénes, antes que Ciudadanos? Sin ir más lejos, en la Catalunya que despertaba a las reivindicaciones catalanas, con la Lliga, Solidaritat y grandes nombres como Prat de la Riba, Lerroux tuvo su momento de gloria electoral, y cabe recordar el éxito del PSC de Maragall, en las elecciones del 2003, donde ganó en votos y porcentaje a la vieja CiU. En este punto, además, es bueno desmentir algunas mentirijillas de Arrimadas, y para ello reproduzco el explícito tuit del periodista Marc Garriga: “1. El independentismo ha sacado menos votos. No: ha sacado 100.000 más. 2. Ciudadanos es la primera fuerza constitucionalista que gana en elecciones catalanas. No: el PSC. 3. La ley D’Hondt les perjudica. No: tendrían 3 escaños menos. Es una ley hecha por ellos. No: es española”. En fin, era noche elec­toral, y ya se sabe que la noche confunde a muchos.

Como sea, estas elecciones nacían para consolidar dos relatos que se repicaban en todas las campanas del apostolado español: el 1 de octubre había sido una farsa y nunca existieron dos millones de votos por la independencia; y el 155 acabaría con el órdago catalán. Pero, zasca, ni lo uno ni lo otro, multiplicado al cuadrado. Impuestas por el Estado, después de un acto de represión legal que significó la ocupación de la Generalitat y la expulsión del Govern legítimo, las elecciones sólo se podían leer en clave 155 y así ha reaccionado el electorado: tanto en el voto útil espa­ñolista que ha desembarcado en Ciu­dadanos, como en el voto masivo in­dependentista. Por ello, toda la prensa internacional habla del éxito independentista, y por ello mismo, sólo Puigdemont puede ser president.

En este punto, la victoria independentista es espectacular, y lo reconocen hasta los más cicateros del espa­ñolismo (el pobre Losantos está de­solado): ganar cien mil votos más con las instituciones trinchadas, los líderes en el exilio y en la cárcel, las entidades amenazadas, los jueces desatados, la propaganda anunciando cataclismos económicos y una lista electoral que no existía hace semanas, todo sumado es la Liga, la Champions y la Copa del Mundo al unísono. Y encima, el PP en situación de ridículo cósmico. Ve­remos cómo continúa todo, pero algo está claro: el 155 ha sido rotundamente derrotado.