Cambio de rumbo del transatlántico

Artículos | 26/05/2015 - 00:00h


Enric Sierra


La futura alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tiene delante un reto vertiginoso. Además de ser la primera mujer que accederá al cargo en la capital catalana, también será la alcaldesa con menos experiencia municipal de la democracia en el Ayuntamiento. Sus predecesores se bregaron antes durante años en el Consistorio ya sea como concejales de Gobierno (Pasqual Maragall, Joan Clos, Jordi Hereu) o durante varias legislaturas en la oposición (Xavier Trias). Disponer de este bagaje es muy relevante para conocer los entresijos de la Casa Gran. Los concejales convergentes que ahora abandonarán el gobierno admiten que, incluso con su experiencia consistorial, tardaron casi dos años en tomar el control real del mando municipal. Y eso, realizando un cambio tranquilo.

La voluntad de Colau es llevar a cabo un cambio radical. Es lógico que lo haga, puesto que ha sido su principal promesa electoral. Pero para conseguir ese objetivo con éxito deberá tener en cuenta la dimensión del transatlántico que ahora comandará. En este sentido, quien acumula larga experiencia en el puente de mando son sus socios de ICV que desde la noche electoral están eufóricos porque ven clara la oportunidad de reincorporarse a las estructuras de la gran maquinaria municipal que tan bien conocen. Allí han estado desde tiempos del PSUC, hace 36 años, pero siempre desempeñando un papel secundario junto al entonces todopoderoso PSC. Ahora serán, por primera vez, los protagonistas principales y ven cómo son los socialistas los que anhelan un acuerdo con Barcelona en Comú, aunque sea complementario. Sólo si son aceptados por Colau, el PSC podrá aliviar el pésimo resultado electoral y recuperar una cierta influencia en un ámbito en el que siempre fueron determinantes.

El reto de Barcelona en Comú será administrar bien esa experiencia de sus futuros compañeros de viaje para que no lastre sus planes de renovación y acaben pagando la novatada. En cualquier caso, la transición requerirá tiempo, por muchas ganas que haya de cambiar las cosas con rapidez.