En busca de pactos preferentes

Las direcciones de CiU y ERC negocian un acuerdo global en ayuntamientos, consejos comarcales y diputaciones

Política | 29/05/2015 - 01:36h

Tres mujeres. Mercè Dalmau (CiU), Camí Mendoza (ERC) y Ana López (PSC) cerraron ayer el pacto en Cambrils ANNA Ferràs / ACN


Josep Gisbert Barcelona | Àlex Tort Redactor 


CDC y ERC tienen el compromiso de priorizar, con carácter preferente, pactos que faciliten mayorías soberanistas en las instituciones locales después de estas elecciones municipales. Figura por escrito en los acuerdos del 14 de enero entre Artur Mas y Oriol Junqueras que permitieron desencallar el proyecto de transición nacional hacia el 27 de septiembre, y el martes, apenas cuarenta y ocho horas después de la jornada electoral, el presidente de la Generalitat se lo recordó al líder de ERC. Pero la casuística local es tan variada y compleja, tan poliédrica, que da incluso para hacer caso omiso de las directrices de las cúpulas políticas respectivas.

El hecho es que las direcciones de CiU y ERC han abierto una negociación global que afecta a ayuntamientos, consejos comarcales y diputaciones provinciales. La voluntad, de entrada, es pactar en los 97 municipios en que CiU ha conseguido mayoría relativa y en los 55 en que ésta corresponde a ERC, en los 22 consejos comarcales en los que la mayoría relativa la tiene CiU y en los 4 que la ha logrado ERC, y en las diputaciones de Barcelona, Lleida y Tarragona, en las que CiU –que sólo repite mayoría absoluta en Girona– necesita a ERC para seguir gobernando. Un negociación que, de momento, avanza razonablemente bien y en la que las piezas más codiciadas son las diputaciones. CiU, en este ámbito concreto, no está dispuesta a ceder ninguna presidencia y apuesta por que la de Barcelona la ocupe la alcaldesa de Sant Cugat del Vallès y portavoz de CDC, Mercè Conesa.

En paralelo, sin embargo, las organizaciones territoriales de CiU y ERC, en aplicación del principio de autonomía local que todos les reconocen, han entablado también conversaciones en sus respectivas áreas, y aquí la lógica ya no es la misma. Y las excepciones, que las cúpulas de CiU y ERC esperan que sean las que confirmen la regla, han empezado a aparecer. La primera, en La Bisbal del Penedès, en donde CiU ha pactado con el PSC y arrebata la alcaldía, a pesar de haber ganado, a ERC, al estar su candidato acusado de prevaricación y tener una petición fiscal de ocho años de inhabilitación. Los mismos protagonistas, en Cambrils, en cambio, han cerrado un pacto que respeta la victoria de ERC, con el respaldo de CiU y el PSC. Y en Roses, por ejemplo, ERC rechaza la oferta de CiU de gobernar conjuntamente y prefiere liderar la oposición. Soluciones para todos los gustos y medidas.

No todos los casos están, de todos modos, ni mucho menos resueltos. Y entre los que siguen abiertos se intuyen algunos posibles conflictos a la vista: en Martorell –ciudad en la que el alcalde era hasta ahora el presidente de la diputación de Barcelona, Salvador Esteve– Vilanova i la Geltrú, Figueres y Balaguer el triunfo ha sido de CiU, pero ERC no sólo no tiene claro el respaldo, sino que abre la puerta a articular mayorías alternativas de izquierdas.

Un tablero soberanista en el que, además, la CUP también tiene sus opciones y no piensa dejarlas pasar fácilmente: en Berga ha sido la fuerza más votada y pide a CiU y ERC que respeten esta condición y en Reus pisa los talones a CiU y no descarta nada.