¿Robo español y solidaridad barcelonesa?

30/12/2017 00:21 | Actualizado a 30/12/2017 01:34

Como es sabido el ­proceso que culminó con la declaración unilateral de independencia y la aplicación del artículo 155 de la Constitución empezó con el eslogan “España nos roba” expresando que los catalanes pagan a la hacienda española más de lo que luego reciben por los gastos e inversiones que el Estado realiza en Catalunya.

Las cifras de este denominado “expolio fiscal”, que tanto ha servido a los independentistas para convertir hacia el separatismo a los tibios bien acomodados en la España constitucional de los últimos 40 años, se ha situado en una horquilla que va desde los 2.500 millones de euros hasta los 16.000 millones según sean los cálculos efectuados, la metodología utilizada y las sumas y restas que se consideren relevantes para el cálculo

En este ejercicio, los constitucionalistas reconocen que Catalunya paga más de lo que recibe pero lo consideran un ejercicio de solidaridad con las regiones deprimidas de España con la sola salvedad de los regímenes fiscales de Euskadi y de Navarra que ultimamente se han puesto de actualidad como consecuencia del apoyo del PNV al PP para la aprobación de los presupuestos generales del Estado. Este modelo español está en línea, además, con el modelo Europeo del que tanto se han beneficiado las regiones españolas pobres desde que España ingresara en la Comunidad Europea en 1986. Pero les elecciones autonómicas del 21 de diciembre han abierto una nueva fractura entre los catalanes –por si no eran suficientes las que ya se habían generado– y que antes no se usaba políticamente: el “Catalu-nya roba a Barcelona”.

Los resultados electorales del 21 de diciembre nos dicen que la Cataluña costera barcelonesa y tarraconense, que supone el 68% del PIB catalán, aporta a la Generalitat –según cálculos de la “Plataforma por la autonomía de Barcelona”– el 73% de los ingresos de la Generalitat y solo recibe de ella el 59% de los gastos, lo cual implica un saldo negativo para dichas zonas constitucionalistas de 4.500 millones de euros.

Las comarcas separatistas interiores que más se benefician de esta situación solo aportan cifras mínimas al PIB catalán pero la ley electoral les da un peso excesivo que les permite afirmar que el “expolio a Barcelona es un ejercicio de solidaridad”.

Algunos radicales llegan a decir en esta pugna que “Catalunya roba a Barcelona” y que la zona Barcelona/Tarragona debería formar, culminado el independentismo, un país independiente del resto de Catalunya o una comunidad autónoma española separada de la Catalunya independentista que podría denominarse “Tabarnia”, idea, por cierto que se ha convertido en trending topic mundial y que han recogido ya medios internacionales.

No creo que esta radicalidad sea sensata, pero por la misma regla de tres creo absurdo seguir con el argumento de que “España nos roba”.

Pasadas las elecciones del 21 de diciembre volvamos a la idea de la solidaridad y no sigamos con la idea del robo.